viernes, 20 de enero de 2012

Crearán en Mendoza, el Mercado del Vino

La Bolsa de Comercio, el Mercado de Valores y el INV trabajan para concretar una plataforma de operaciones para formalizar la cotización del producto. Es similar a lo que tiene Rosario con la soja. De la mano del vino, Mendoza tendrá próximamente su propio mercado de productos, como Buenos Aires con los cereales y Rosario con la soja. Se trata del Mercado de Productos Argentinos (Merproar), que están armando la Bolsa de Comercio y el Mercado de Valores en colaboración con el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).

De esta manera, el vino, ya sea a granel o fraccionado, con o sin etiqueta y el mosto contarán con una plataforma de operaciones institucionalizada que “permitirá tener precios de referencia transparentes y generar mercados futuros”, indicó Philo Reig, gerente bursátil de la Bolsa de Comercio. Así, al término de cada jornada, “junto con la cotización del dólar se podrá saber a cuánto cerró la cotización del blanco escurrido, por ejemplo”, ilustró Reig.

“La principal ventaja será contar con precios transparentes y con una oferta de calidad, ya que los productos que se ofrezcan por esta vía tendrán la certificación de calidad del INV y la garantía de que se encuentran disponibles al momento de realizarse la operación”, destacó a su turno el presidente de ese organismo, Guillermo García.

El ingreso al mercado no será obligatorio. Las bodegas podrán optar por ofrecer sus productos por este canal o continuar, en todo o en parte, comercializándolos en forma directa. De todos modos, la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) ya ha dado su apoyo a la iniciativa.

Si bien “desde el punto de vista comercial no cambia nada, seguramente mejorará el costo de las transacciones, es decir que se reducirán los costos de intermediación. Además, al incrementarse los pisos de calidad, indirectamente se mejorará la competitividad”, subrayó García.

Otro punto a destacar es que “los agentes deberán ofrecer una garantía en caso de no pago por parte del comprador”, resaltó Reig. Además, esta herramienta permitirá ampliar el espectro de venta porque a través de la página del Merproar se multiplicará el acceso a otros mercados.

El Merproar arrancará con el vino y el mosto, no sólo de Mendoza sino de todas las provincias vitivinícolas, pero la idea es que, una vez en marcha, se sumen otros productos. En ese sentido, ya se han mantenido charlas informales con el sector olivícola, de modo que tal vez sean el aceite de oliva y la aceituna los productos que sigan los pasos del vino.

La creación de un mercado de productos comenzó a gestarse entre 2004 y 2006, pero recién cobra forma ahora. En ese entonces, “la mitad de los volúmenes de las operaciones eran rechazadas por los compradores por temas de calidad. Ése fue el punto de inflexión que nos hizo ver que teníamos que avanzar en un mercado que hiciera un control de calidad. Con el desarrollo tecnológico se pudo avanzar en los controles de calidad y, a partir de 2009, en los registros electrónicos. En 2009 y 2010 tuvimos una oferta restringida, por eso recién ahora tenemos la oferta necesaria para avanzar en la concreción de un mercado de productos”, explicó el titular del INV.

Este organismo tendrá un rol clave: constituir un banco de muestras de los productos que ingresen al mercado, y controlar su calidad y existencia. Para desarrollar ese banco se utilizarán $1,4 millones aportados por el Ministerio de Agricultura de la Nación. Este banco se completará con una sala de degustación.

Actualmente se está desarrollando y adaptando la plataforma informática del Merproar con el asesoramiento de los técnicos del Mercado de Valores, ya que no es lo mismo ofrecer títulos que un producto físico, como es el vino.

Una vez superada esta etapa, se confeccionará un registro de operadores o agentes. La idea es que el Merproar sea una realidad antes de mediados de año. Fuente: Diario Uno

jueves, 19 de enero de 2012

Los nuevos negocios y adquisiciones de las empresas del sector

En el comienzo del año, Grupo Peñaflor, NQN, Familia Zuccardi y Riglos apuestan a nuevos proyectos de inversión. También se suma un hotel de lujo en el Valle de Uco.
El año pasado, las bodegas, tímidamente, realizaron algunas inversiones, enfocadas en mejorar la calidad de sus productos o ampliar la capacidad de sus viñedos. 2012 parece haber empezado con más fuerza y ya se avizoran nuevos emprendimientos y crecimientos de otros ya establecidos.

Grupo Peñaflor en Catamarca y Salta

Con proyecciones a continuar su crecimiento, uno de los grupos más grandes de Argentina se amplía adquiriendo la totalidad de Bodegas La Rosa S.A., ubicada en la provincia de Catamarca, empresa de la cual ya era accionista minoritario desde hace 12 años. Esta adquisición forma parte del plan de inversiones por 23 millones de dólares que la compañía proyecta realizar en la Argentina durante 2012, que abarca también a las provincias de Mendoza y de San Juan.

Con esta compra, Grupo Peñaflor incrementa sustancialmente su capacidad de elaboración de vinos en los Valles Calchaquíes, dado que Bodegas La Rosa posee una capacidad de elaboración en tanques de acero inoxidable de 5,5 millones de litros. Asimismo, esta bodega es propietaria en Catamarca de 735 hectáreas de tierra, de las cuales una parte importante se encuentran en plena producción. La totalidad de sus viñedos producen uvas finas de alta calidad, siendo todas variedades tintas, principalmente Cabernet, Malbec y Syrah. Es así que Grupo Peñaflor incrementa además su capacidad de producción de uvas propias en aproximadamente 2 millones de kilos.

La inversión realizada por el Grupo asciende a 8,2 millones de dólares, suma que incluye también la compra de 325 hectáreas en Cafayate, Salta, las que serán destinadas a la producción de uvas propias para Bodega El Esteco.

Zuccardi abrirá su segundo restaurante

La bodega pionera en el rubro de la gastronomía, Familia Zuccardi, va por su segundo espacio gourmet, más desestructurado y ligado al aceite de oliva. Luego de cosechar premios y reconocimientos por la Casa del Visitante, la bodega planea inaugurar un restaurante en su planta de aceite de oliva, donde ya está levantando el flamante espacio que abrirá semanas antes de la vendimia, con el asesoramiento de la chef Dolli Irigoyen.

Para este nuevo espacio se ha realizado una importante inversión en el edificio, en el equipamiento y en el personal que lo atenderá. El nuevo espacio podrá recibir entre 30 y 40 comensales y funcionará junto a un almacén gourmet en el que se comercializarán aceites, vinos y productos especiales con la misma marca del restó.

Werthein, nuevamente en el mundo del vino

Los dueños de Telecom y La Caja buscan crecer en el negocio de los vinos de alta gama. La familia Werthein volverá a tener una bodega en Mendoza. En su regreso al negocio, los accionistas de uno de los principales grupos económicos locales anunciaron su intención de construir su propia bodega para empezar a vinificar en forma directa los vinos que elaboran a partir de sus viñedos en Tupungato. El anuncio del proyecto estuvo a cargo de Darío Werthein, que encabeza una de las cuatro ramas de la familia que constituye el grupo. Darío lidera el proyecto vitivinícola Riglos, que se inició en 2002 con la compra de 72 hectáreas en la zona de Tupungato, en el Valle de Uco, y la plantación de los primeros viñedos.

La inversión en la bodega rondará el medio millón de dólares y le permitirá a Riglos reemplazar las tareas que hoy están a cargo de las bodegas Decero y El Zorzal. Para el proyecto, Werthein y su socio, Fabián Suffern, ya sumaron como CEO de la empresa a Rafael Calderón, un ejecutivo con una larga trayectoria en el negocio del vino, que incluyó pasos por los grupos Diageo (dueño de la bodega argentina Navarro Correas) y Salentein.
"Estoy convencido de que el futuro de la industria está en los proyectos boutique y de alta gama, porque la gran ventaja que tiene el vino argentino a la hora de conquistar mercados internacionales es su relación precio/calidad", señaló Calderón.

El foco de los vinos de Riglos está puesto en la exportación -que hoy representa el 70% de sus ingresos-, aunque la premisa de la bodega es mantener una presencia en el mercado interno.

En la nueva incursión, no participa todo el holding familiar, sino que se trata de un proyecto de la rama familiar encabezada por Darío Werthein.

Bodega NQN inaugura una posada

En San Patricio del Chañar, alrededor de los viñedos de Sauvignon Blanc, la Bodega NQN inauguró su Posada, la cual se ubica a 1000 metros del establecimiento y del Malma Resto Bar.

La casa de huéspedes cuenta con 2 dormitorios con camas dobles y baños privados completos y una sala con un sofá cama y hogar a leña, ideal para degustar un buen vino acompañado de una tabla de ahumados. Además, posee una sala de degustación para 22 personas con vista a una galería y jardín, cocina completa, parrilla y un toilette.

Los servicios de desayuno, almuerzos y cenas están cubiertos directamente por personal del Restó Malma. Este lugar, según mencionaron desde la bodega, es ideal para descansar y conocer la ruta del vino de la Patagonia, el valor de la estadía es de u$d 100 por persona con desayuno incluido.

martes, 17 de enero de 2012

"Hemos llegado al límite de eficiencia y estamos perdiendo rentabilidad"




Aunque el alza en los costos presiona fuertemente a las bodegas, Hervé Birnie-Scott, el director general de Bodegas Chandon, asegura que para 2012, ve más oportunidades que amenazas.

Ma. Soledad Gonzalez
sgonzalez@areadelvino.com



Hervé Birnie-Scott es el director general de Bodegas Chandon y durante una charla periodística con Día a Día del Vino, habló del futuro de la empresa, las oportunidades que se presentan en el exterior y cómo el aumento de los costos diezma la rentabilidad.

- ¿Cuáles son las perspectivas para 2012?

Esperamos un crecimiento similar al que venimos teniendo desde hace unos años, se trata de un crecimiento paulatino, medido. Buscamos crecer algunos puntos, sobre todo en los segmentos de calidad, donde el producto tiene un valor agregado y se construyen marcas.

-¿Cómo cree que será este crecimiento?

Hablamos de un crecimiento del 2% al 5% en segmentos sustentables, en donde se puede trabajar en el mediano plazo. Buscamos abastecer el mercado y producir la más alta calidad, analizando los volúmenes para los próximos 5 o 6 años. Es decir, estamos mirando lo que podemos hacer en el medio plazo, principalmente en los segmentos de las marcas Chandon, Terrazas Reserva y Baron B.

-¿Cómo manejan la situación del alza en los costos?

El costo es todo un tema en una economía con inflación y lo manejamos de diferentes formas, siempre privilegiando la calidad. Tratamos de lograr eficiencia, pero esto tiene un límite. Hoy estamos en un punto crítico, hemos llegado al límite de eficiencia y claramente se están perdiendo algunos puntos de rentabilidad. Esperamos que la situación se pueda estabilizar y que el valor de venta equipare el aumento de costos.

La rentabilidad es necesaria para reinvertir en activos y por lo tanto, tener viñedos propios de gran calidad con bajos rendimientos, equipamientos modernos y de calidad en la bodega; así como para invertir en el grupo humano, en capacitación. La necesitamos para mantenernos en la cúspide, tanto a nivel nacional como internacional, a la par de lo que se hace en las regiones de Champagne, Australia, Estados Unidos y otros países competidores.

-¿Cuál es la principal amenaza para el 2012?

La principal amenaza está relacionada con un entorno económico recesivo. Naturalmente, para nosotros, como para otras empresas que comercializan bienes que no son de primera necesidad, se puede frenar la demanda. Otra amenaza puede ser la multiplicación de marcas que con el afán de vender un volumen importante, pueden bajar fuertemente los precios y hacer ventas en cualquier condición.

Sin embargo, para 2012 veo más oportunidades que amenazas en cuanto al trabajo de consolidación de la marca Chandon y Baron B y en cuanto a las exportaciones. Quizás no es tan conocido el hecho de que exportamos muy bien a Latinoamérica y con valor agregado. Por lo tanto, espero que 2012 sea la prolongación de 2011, con un entorno económico un poco menos acelerado pero sin una frenada brutal.

Ma. Soledad Gonzalez
sgonzalez@areadelvino.com

FUENTE: www.areadelvino.com

lunes, 16 de enero de 2012

Aquí están los 50 vinos argentinos que más se consumen en China

En un mercado en franco crecimiento, el séptimo en importancia para las bodegas nacionales, Wines of Argentina acaba de inaugurar una oficina para potenciar las exportaciones.

Juan Diego Wasilevsky
juandw@gmail.com


En momentos en los que la crisis amenaza con enfriar el comercio internacional, el mercado chino vuelve a posicionarse como "la" oportunidad para miles de empresas alrededor del globo.

En efecto, en un contexto en el que las principales economías están revisando a la baja sus tasas de crecimiento, el gobierno de ese país apuesta a que el PBI se incremente un 8,8% en este 2012.

Y para la industria del vino, hablar de China hoy es hacer mención a un gigante dormido... que empieza a despertarse.

No es para menos: según datos de Wines of Argentina (WofA), la entidad que nuclea a los principales exportadores del país, "el mercado asiático de vinos se presenta como uno de los más dinámicos del mundo" y China representa el 86% del consumo de la región y el 10% del consumo mundial.

Además, mientras que en 2011 el consumo global de vinos cayó casi 3%, en Asia esta variable trepó un 14%.

Conscientes de la mayor gravitación que está tomando este mercado para las empresas nacionales, WofA acaba de inaugurar una oficina dentro de las instalaciones de la Embajada Argentina en la ciudad de Beijing.

En este contexto, Mario Giordano, gerente de la entidad, explicó que "China, para nosotros, es el séptimo mercado, con poco más del 2% del total de las exportaciones de vino fraccionado".

Al respecto, señaló que si bien no es una cifra elevada, "vale destacar que el share durante los primeros 11 meses del 2011 se incrementó un 55%. Son datos alentadores".

Los que mandan en China

Según un relevamiento realizado en exclusiva por Market Research & Technology para iProfesional.com, entre enero y noviembre del año pasado las bodegas nacionales exportaron 442 líneas distintas de vinos, si bien las primeras 50 representan la mitad de todas las ventas argentinas a ese país.

Tal como se puede observar en el siguiente gráfico, la bodega con mayor presencia en el gigante asiático es La Rural.

La misma se adueñó del podio al tener tres de los cinco vinos más exportados (Rutini, Felipe Rutini y Pequeña Vasija).

En tanto, en segundo lugar se ubicó el Terrazas Reserva, de Chandon, mientras que el quinto puesto correspondió a la línea Norton, de la bodega que lleva el mismo nombre.

El gran desafío chino

Según Giordano, el desembarco de los vinos nacionales en el gigante asiático está "en una etapa inicial. Salvo alguna bodega que ha tenido una buena selección de importador, las demás están en un momento primario. Además China es un mercado poco maduro, como país consumidor, por debajo de los 5 litros por habitante. Por eso hay que educarlo sobre lo que es la Argentina como productor de vinos de alta gama".

En este sentido, el directivo de Wines of Argentina explicó que el objetivo de la "avanzada" de la entidad en ese territorio es "hacer una aproximación con los referentes de ese mercado para trabajar en el conocimiento sobre nuestro país, los vinos y las regiones. Hacer sentir nuestra presencia".

"Se espera que nuestra actividad y la estrategia de comunicación y promoción que llevemos adelantes, ayude a generar un efecto positivo en el desarrollo de los negocios, para el sector vitivinícola. Pero serán las bodegas las que finalmente logren ese salto cuantitativo", recalcó Giordano.

Al respecto, tiempo atrás, Alberto Arizu, presidente de WofA había destacado a este medio que "China es un monstruo donde hay que hacer un enorme trabajo de promoción que dará interesantes frutos en varios años".

Sobre este punto, había explicado que en el gigante asiático "está todo por hacer, pero hay que tomar la decisión y para ello se necesita una mayor voluntad empresaria".

"Los empresarios tienen que agarrar la valijita, animarse a conocer China, aprender de China, explorar ese mercado. Una vez que ya estemos consolidados entonces sí tiene sentido ir a plantar la bandera y tener una mayor presencia institucional", disparó.

¿Qué se bebe en el gigante asiático?

Según Giordano, "en general el consumidor chino está altamente influenciado por la marca y el origen y para ellos es Francia. No se preocupan aún por la relación calidad/precio. Buscan del exterior lo más caro. Asocian caro con lo mejor. Tal es así que para Argentina el precio promedio de exportación hacia ese país es de u$s40 la caja, mientras que el promedio general es de u$s34".

En la misma línea, Andrés Belinsky, director comercial de Bodega Benegas, explicó que "no son consumidores experimentados, con un paladar definido. Al ser nuevos, aprecian más los vinos suaves, frutados y elegantes. Con el tiempo irán apreciando vinos mas concentrados y de mayor estructura".

Al analizar las principales variedades de vino exportadas desde la Argentina a China, según MRT, los tres primeros puestos corresponden a cepas tintas: Malbec, Cabernet Sauvignon y Syrah.

Entre los blancos, los preferidos son el Chardonnay (4°), el Torrontés (6°) y el Sauvignon Blanc (8°).

Sin embargo, Giordano recalcó que "los chinos casi no tienen referencia de Argentina como país productor de vino de calidad, por lo tanto nada saben sobre variedades. Es un camino largo pero al final llegaremos a poder ofrecerles variedades, y mostrarles la diversidad vitivinícola de la Argentina. Sólo se necesita tiempo. Por eso hacemos mucho hincapié en la educación".

Sobre este punto, Nicolás Perinetti, responsable del área de vinos de ProMendoza, decía a Área del Vino que "en el mercado de China se pueden vender vinos económicos, pero esa no sería una buena estrategia para Argentina. China consume muchos vinos de alta gama y no debemos competir con el producto de bajo precio. Queremos competir con pequeños y medianos importadores pero posicionando vinos de mayor calidad que los que hay actualmente en ese mercado".

"El varietal más conocido en China es el Cabernet Sauvignon, pero la competencia por parte de los demás países es feroz. No debemos dejar de lado al Cabernet, pero tenemos que priorizar la fortaleza de nuestro Malbec y Torrontés y así marcar la diferencia. Es un proceso que llevará su tiempo, pero debemos conquistar al mercado con lo que mejor sabemos hacer", recalcó.

Fuente: iProfesional

Juan Diego Wasilevsky
juandw@gmail.com

miércoles, 11 de enero de 2012

¿Que sucede con los vinos dulces?

Tras su redescubrimiento y puesta en valor por parte de la industria vitivinícola nacional, los vinos dulces no han cesado de colmar las góndolas locales. Sin embargo, semejante abundancia contrasta con una demanda localizada casi exclusivamente en determinados segmentos específicos.

La presencia de un vino dulce luego de la comida no es algo nuevo ni exclusivo de nuestros días. En esta porción del mundo que damos en llamar Occidente, desde el tiempo de los romanos hasta hace unos cuarenta años, los postres y la sobremesa eran típicamente acompañados por todo tipo de caldos con esas características. Y en determinadas épocas históricas de ese amplio período (como la era victoriana), tales productos estuvieron tan de moda que su consumo llegó a equiparar al de los vinos secos de mesa. Sin embargo, después de la Segunda Guerra Mundial, la copita de vino dulzón con el postre cayó en desuso, primero lenta y luego vertiginosamente, y perdió el sitial de privilegio que ocupaba entre las preferencias de la gente. Hacia mediados de los setenta, ciertos exponentes mundiales de gran calidad pero poca fama, como los Muscats del mediodía francés, el Tokaji húngaro o el Mavrodaphne griego, disminuyeron sus ventas y su producción hasta casi desaparecer. Otros con mejor prensa, como el Oporto y el Sauternes, sobrevivieron merced al mercado británico, el mayor consumidor de vinos dulces en el mundo. La Argentina, mientras tanto, no estuvo ajena a tales vaivenes. Los otrora renombrados “vinos de solera” sanjuaninos, los mistelas y los licorosos en general dejaron de producirse en masa a comienzos de los ochenta con la supervivencia de un par de marcas líderes que, en rigor de verdad, lograron continuar en el mercado gracias a que las amas de casa utilizaban sus productos para mojar los bizcochuelos y aromatizar los tucos.
Así y todo, con el acta de defunción a punto de ser firmada, los buenos vinos dulces naturales se reanimaron súbitamente a principios de los noventa ayudados por una combinación de factores que incluyó moda, sentido de la oportunidad y capacidad de innovación. Su redescubrimiento se basó en la búsqueda del máximo placer en el momento de la sobremesa y en la asociación del consumo con los mayores niveles de sofisticación y refinamiento (sin duda, dos estigmas muy atractivos). Aquí, en nuestras latitudes, los años de convertibilidad trajeron consigo diferentes ejemplares de Oportos, Sauternes, Tokays y hasta Icewines, que de ese modo volvieron a verse en las mesas de los hogares y restaurantes gourmand de la Argentina. Pero mucho más frenético fue el crecimiento del segmento producido por las propias bodegas argentinas, que en pocos años se lanzaron a elaborar y presentar en masa un estilo que rápidamente dio lugar al estereotipo comercial llamado “tardío”. Se trata de blancos vinificados con uvas ligeramente sobremaduras, sin llegar a la pasificación ni mucho menos, que dan como resultado productos melosos, de importante contenido azucarino, con ciertos aromas típicos que recuerdan a confituras y un característico gusto glicerinado. Con ligeras variantes, pero muchos elementos comunes entre sí, la nueva categoría comenzó a crecer hasta convertirse en algo bastante común, quizás demasiado para un público que aún hoy no se ha adaptado completamente a su consumo.

Los riesgos de un segmento saturado
Al mismo tiempo que los vinos dulces tipo tardío comenzaban a proliferar por las góndolas de vinotecas y supermercados, era posible advertir algunos elementos de similitud en cuanto a imagen: botellas alargadas de medio litro, etiquetas bastante elaboradas y nombres casi siempre alegóricos a vendimias largamente demoradas en plácidos otoños de idilio. También los precios trepaban hasta valores importantes, supuestamente justificados por las partidas pequeñas y exclusivas, lo que no ha dejado de suceder hasta hoy. En contraposición con esa uniformidad de packaging y precio, las etiquetas dulces exhiben al menos una notoria diversidad de cepajes incluidos en su composición, individualmente o en corte. Hay tardíos de Chardonnay, Semillón, Sauvignon Blanc, Torrontés y Viognier, entre otras variedades involucradas, si bien no es frecuente que las diferencias entre unos y otros especímenes sean realmente notorias.
Hace al menos un par de años que esta invasión ha comenzado a dar muestras de sus flaquezas. Como suele ocurrir cuando se trata de cuestiones que no resultan positivas, los referentes de la industria se muestran muy cautelosos (cuando no temerosos) a la hora de dar una opinión “oficial”. Pero fuera de las conversaciones formales, todos coinciden en que el segmento se encuentra completamente “planchado” por diversas razones, que resultan interesantes para enumerar y analizar. En primer término, bodegueros y comerciantes citan el monstruoso crecimiento de marcas ocurrido en la última década, que ha llegado a superar holgadamente la demanda. Sólo algunas etiquetas históricas y otras económicas (ver recuadro) parecen moverse con algo de soltura, mientras que el resto duerme la siesta del olvido en las estanterías.
También se menciona la equivocada política de precios llevada a cabo por la mayoría de las bodegas elaboradoras de “tardíos”, que llevó los valores a sumas habitualmente superiores a los cuarenta o cincuenta pesos para un tipo de vino no reconocido por la gente como algo que justifique semejante erogación. Y, fundamentalmente, a la indiferencia de la masa consumidora nacional, que prefiere la sobremesa con espumantes (incluso secos) o con el mismo vino que acompañó la comida. Hay un dato que confirma esto último de manera lapidaria: muy pocos restaurantes disponen de tardíos en sus cartas, lo que habla a las claras de un consumo que no ha adquirido la relevancia suficiente como para crear una demanda a tono con la generosa oferta. Así, la industria vitivinícola local se encuentra en una verdadera encrucijada entre discontinuar productos o invertir en costosas y largas campañas para educar a un público que, en general, se muestra cada vez más reacio a ser educado.
Los tiempos que vienen serán testigos del final de esta historia comenzada hace pocos años. Por lo visto, la aceptación del vino dulce como una costumbre gastronómica habitual y natural no parece estar cercana, pero la miríada de etiquetas existentes parece pedir soluciones urgentes. Sólo así se evitará una masiva extinción de marcas que, tal vez, ya mismo se esté gestando.

sábado, 7 de enero de 2012

Vinos dulces: tendencia en aumento

A pesar de que los vinos "cosecha tardía" y "dulces naturales" constituyen aún productos de nicho, de a poco están experimentando un crecimiento en el gusto de los consumidores. Las bodegas han captado esta tendencia y han decidido incorporar estos "vinos de postre" a sus portafolios. Las mujeres y los jóvenes son el público de entrada.

Cada vez más bodegas incursionan en el mercado de los vinos tardíos y dulces naturales, también conocidos como "dessert wines" o vinos de postre. Esta pequeña tendencia ayuda a los productores a llegar a dos segmentos: las mujeres y los jóvenes. Es por esto que en los últimos años estos vinos han despertado el interés de los enólogos y se suman varias bodegas que incorporan estos productos a su portafolio.

Dentro de la tipología de dulces existen dos estilos. Por un lado están los vinos "cosecha tardía". La producción de estos consiste en retrasar al máximo la recolección de la uva, logrando así que lleguen a su máxima maduración acumulando mayores cantidades de azúcares. La uva comienza a perder agua lentamente y al ser cosechada en forma tardía se mantiene el dulzor y frescura del vino; además la uva tiene un proceso de sobre- madurez y cuando llega a la bodega casi no se le extrae jugo. En el caso de Argentina, las uvas se levantan dos meses después, por lo general cerca del 20 de abril.

Por otro lado, encontramos los vinos "dulces naturales"; las uvas se cosechan en la misma temporada que las demás (febrero - marzo), pero la fermentación es interrumpida de forma voluntaria, con lo que se consigue que queden restos de azúcares.

De esta manera se obtiene un vino dulce natural sin ningún tipo de agregado. Estos se caracterizan por ser más económicos, ya que no hay una pérdida en el rendimiento del vino; contrario a los de cosecha tardía que se caracterizan por ser más caros, ya que la producción es mucho más lenta y el rendimiento es menor.

Viscosos y frutados


Ambos vinos se caracterizan por tener un alto contenido de azúcar desde 40/50 gr/l hasta 100 ó más. Son vinos viscosos, con aromas y sabores a frutas sobre - maduras. Generalmente, se los presenta en botellas de 500 cc o de 375 CC. En ellos los aromas naturales de la uva se ven potenciados. "La característica más importante es el equilibrio de la acidez con el contenido azucarino, con el tiempo mejoran increíblemente en botella", explicó Alejandro Vigil, enólogo de Catena Zapata.

Las variedades con las que generalmente se producen son: Torrontés, Chardonnay, Semillón, Viognier, Tocai, Sauvignon Blanc y Gewürztraminer, entre otros. En Alemania es muy común utilizar la uva Riesling para las categorías de cosecha tardía.

Mercado de nicho

Los vinos dulces siendo un nicho en el mercado de vinos. Son productos que de a poco asoman, pero la producción sigue siendo muy pequeña. En cuanto al destino, las bodegas apuntan principalmente al mercado doméstico.

Santiago Achával, uno de los socios propietarios de la marca Achával Ferrer, mencionó que "el crecimiento de marcas en este estilo de vinos se ha ido dando no porque el consumidor los busque más, sino por que es un elemento más en el portafolio de producto, lo que permite a la bodega ofrecer una novedad interesante".

El presidente de Viña Las Perdices, Carlos Muñoz, opinó que "las bodegas lo incorporan porque es un producto diferente, y a la hora de maridar una comida por pasos siempre hace falta para l postre". Agregó que "tanto en el mercado interno como externo, el consumo de estos vinos viene creciendo, pero aún son muy bajos los volúmenes de venta".

Además, Daniel Pi, Chief Winemaker de Trapiche, contó hasta hace tres años ellos no producían este estilo de vinos, ya que los consumidores no los pedían. Sin embargo, desde hace un tiempo vieron cómo el fenómeno fue creciendo, impulsado por el consumo en jóvenes y mujeres.

Trapiche comercializa estos vinos prácticamente en el mercado interno, ya que según explicó Pi, al ser un vino de nicho, en el externo se priorizan otro tipo de varietales, como el Riesling o Moscatel, que tienen más años conquistando consumidores.

Alejandro Vigil mencionó además que el crecimiento en marcas está impulsado por la evolución y aceptación de los consumidores. "Antiguamente este tipo de vinos no era aceptado; creo que de a poco hay un nivel de sofisticación muy importante", aclaró.

Mujeres y jóvenes, a la vanguardia

Parte del éxito se debe a que nuevos consumidores entran en juego. Además, los vinos dulces se caracterizan por ser elegidos, tanto para acompañar el postre, como para una picada con queso azul o simplemente como aperitivo o cocktail.

Una de las bodegas que triunfa con vinos de este estilo es Norton. Fernando Marcos, gerente de Marketing del establecimiento, comentó que "los vinos tardíos inicialmente surgieron como una extrañeza o algo diferencial. Norton Cosecha Tardía es uno de los primeros lanzados en Argentina y en el mercado externo logrando ganar adeptos. El éxito de esta variedad se basa en que realmente es un vino distinto, una propuesta fresca y dulce que cautivó a jóvenes y también a muchas mujeres". Además, "Norton Cosecha Tardía está pensado para un momento para disfrutar de un vino dulce natural".

Para Daniel Pi, una explicación posible es que el gusto por los dulces ha estado impulsada también por el crecimiento de la cultura gastronómica; y principalmente por aquellos consumidores que están incursionando en el vino. "Los vinos dulces son fáciles de tomar y muy ligeros en alcohol (10°)", detalló .

El propietario de Viña Las Perdices comentó que sus vinos apuntan principalmente al segmento femenino. "Nosotros contamos con dos dulces, un Viognier tardío de $45 y un Malbec tipo ice wine - vino helado -. Este último posee un proceso particular de elaboración ya que lo cosechamos muy tarde, en pleno invierno y luego congelamos las uvas para lograr una concentración mayor; estos también tiene un nivel zucarino muy elevado".

Finalmente, Santiago Achával destacó que más allá de los jóvenes y mujeres, las cuales pueden tener gustos menos sofisticados y compran este estilo de vinos por lo dulce que son, ellos apuntan en general a personas sofisticadas que buscan acompañar postres o quesos azules ya que cuentan con una producción muy pequeña de un tinto de base Malbec. "Lo llamamos Dolce y lo vendemos en bodega al turismo y en algunas vinotecas. En general nos ha ido muy bien con la colocación teniendo en cuenta que se vende al público a unos $150".

viernes, 6 de enero de 2012

Rusia abre las puertas al Grupo Mundial de Comercio

Después de 18 años de negociaciones, la Federación de Rusia finalmente se convertirá en miembro de la OMC según el acuerdo, siendo, de esta manera, la última economía desarrollada en adherirse a la OMC, lo cual es significativo para el comercio mundial por su importancia en las relaciones comerciales internacionales.

Según los datos de comercio del 2010 de la OMC, Rusia se sitúa como país exportador en posición número 12 y como importador en 18.

Sus principales destinos de las exportaciones son la Unión Europea (38.3%), China (15.7%), Ucrania (5.6%), Estados Unidos (4.5%) y Japón (4.1%). Sus principales productos objeto de comercio (exportaciones e importaciones) se encuentran en rubros como productos agropecuarios, combustibles y productos de las industrias extractivas, y productos manufacturados.

Para adherirse a la OMC, Rusia ha convenido en aplicar plenamente todas las disposiciones de la OMC a partir de la fecha de adhesión, utilizando pocos períodos de transición.

Desde ahora el gigante ruso empezará a normalizar las relaciones de su enorme potencial consumidor con el resto del mundo. Las relaciones de los exportadores con aquel país estaban sometidas a un rígido sistema arancelario que hacía necesaria, en el caso de la distribución de vino y alcohol, una licencia previa para operar en aquel mercado.

A partir de ahora, y desde el día después de la adhesión rusa a la OMC, no se necesitarán estas licencias. Menos impuestos para Rusia y sus casi 150 millones de consumidores se incorporarán a la Organización Mundial del Comercio (OMC) a comienzos de 2012, tras la adopción en Ginebra de los documentos de adhesión del gigante euro-asiático a este organismo.

Además, se producirá un fuerte reajuste arancelario y se reducirán los impuestos de importación. Fuente: Vino Gallego