jueves, 20 de diciembre de 2012
sábado, 6 de octubre de 2012
Trascendente evolución de la vitivinicultura
Primer informe del Observatorio Vitivinícola Argentino
El observatorio creado por la Coviar tiene unidad ejecutora en la Bolsa de Comercio y recibe el apoyo del Instituto Nacional de Vitivinicultura y la Universidad Nacional de Cuyo, como unidades participantes.
Las últimas dos décadas, la vitivinicultura argentina se ha manifestado con una profunda evolución en su calidad. Esta característica ha llevado a los vinos de esta parte del mundo a ser protagonistas en los principales mercados consumistas de vino y en los emergentes. El primer informe realizado por el Observatorio Vitivinícola Argentino manifiesta un análisis de la reconversión a uvas de calidad en los últimos 20 años.
Daniel Rada, coordinador del Observatorio, manifiesta: “Este primer informe nace de las inquietudes del mismo sector, que tienen que ver con cómo ha ido reestructurándose la superficie cultivada en toda la Argentina, indagando en las principales provincias vitivinícolas, como son Mendoza y San Juan. Hemos tomado el análisis por décadas, partiendo desde el año 1990, comparándolo con el 2000 y con los últimos datos arrojados por el Censo Nacional Vitivinícola de 2010”.
Según datos suministrados por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y analizados por el Observatorio, la superficie cultivada con uvas en todo el país representó en 2011 un total de 218.421 hectáreas contra unas 202.146 hectáreas existentes en 1990. Pero si bien es un dato importante que indica que no ha habido un fuerte incremento en la superficie de viñedos, el indicador fundamental es que la superficie implantada con variedades de alta calidad enológica (varietales) creció en estos 20 años 78,06%, lo que marca aproximadamente unas 130 mil hectáreas de uva de alta calidad enológica implantadas en la actualidad contra las 72 mil existentes en 1990. En Mendoza las hectáreas de uvas de calidad pasaron a ser 101.500 en 2011 contra 57.600 que había en 1990.
“La estructura del cepaje a nivel nacional sigue las tendencias de lo que el mercado internacional demanda, en donde las variedades tintas y de alta calidad enológica van ganando espacio”, explica Rada.
Las variedades tintas son las que dan la nota con este extraordinario salto de calidad, ya que en el lapso de 20 años la implantación de uvas tintas de alta calidad enológica asciende al 179%, mientras que la superficie implantada con blancas de alta calidad enológica muestra una caída del 10%.
El grupo conformado por Malbec, Cabernet Sauvignon, Syrah, Merlot, Pinot Negro, Tannat y Cabernet Franc es el que encabeza la reconversión. Del total de hectáreas cultivadas con uvas para vinificar (218.421) en todo el país son un 50,63% de la superficie cultivada, mientras que las blancas de alta calidad enológica ocupan el 18,82% y el resto de las uvas para vinificar se quedan con la porción del 30,54% de la superficie cultivada argentina.
Del total de la superficie implantada con uvas tintas de alta calidad, el Malbec y el Cabernet Sauvignon representan el 50%, y en el caso de las blancas de alta calidad enológica las variedades Torrontés Riojano, Chardonnay y Sauvignon Blanc concentran el 46,85% de las hectáreas plantadas en el país.
En Mendoza, con relación a la participación de varietales de alta calidad enológica por zonas aparece un dato significativo, ya que la Zona Este es la que lleva la delantera con un 44% de uvas de calidad, seguida por la zona alta del río Mendoza con 17% y Valle de Uco 15%.
“Estamos trabajando en un informe de origen y destino, que es en dónde se produce la uva y dónde se elabora. Además confeccionaremos un tercer informe que va a tener un análisis más profundo sobre el Malbec, tal vez la variedad sobre la cual más interrogantes hay en función a su capacidad de respuesta en los mercados nacional e internacional. Lo mismo haremos con otra variedad emblema de nuestro país, el Torrontés, y esperamos que cerca de fin de año estemos lanzando nuestro sitio en Internet, donde dispondremos todos los informes publicados online”, revela Daniel Rada, responsable de esta unidad ejecutora de la Bolsa de Comercio de Mendoza coordinada por la Coviar y que cuenta con la colaboración del Instituto Nacional de Vitivinicultura y la Universidad Nacional de Cuyo como unidades participantes.
El fin último del Observatorio Vitivinícola tiene que ver con la disposición de la información a nivel estadístico, logrando una aproximación más cualitativa, que actúe de alerta tanto de oportunidades como de riesgos para el sector.
Fuente: http://entornoeconomico.com
Lanzan la campaña para erradicar la polilla de la vid
03/10/12
Fuente: Infocampo.com.ar.
Fuente: Infocampo.com.ar.
Del encuentro participaron el presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura, Guillermo García, junto al Director Nacional de Protección Vegetal del SENASA,. Diego Quiroga, el director del Centro Regional Cuyo del SENASA, Carlos Lehmacher, el presidente del ISCAMEN, Leandro Montané y el director del Centro Regional Mendoza- San Juan del INTA, Carlos Parera.
García resaltó la importancia de estos encuentros que facilitan la vinculación entre los sectores y en relación con lo desarrollado desde el inicio por el Programa, destacó la necesidad de tener como finalidad última la erradicación de la plaga.
Por su parte, Diego Quiroga presentó los lineamientos y alcances de los diferentes componentes de la campaña, destacando la implementación del Sistema de Medidas Integradas para los productores de Mendoza que se encuentran en el área bajo cuarentena por polilla de la vid, y que quieran comercializar fruta fresca de vid a las provincias no productoras.
Explicó que “en el Oasis Sur ya se ha iniciado un proceso de “descuarentenamiento” en la mayoría de los focos, es decir que en esa zona, con la presente campaña, no se realizarán aplicaciones y si no se registran capturas, en la siguiente temporada podrían salir de la cuarentena”.
El Director Nacional destacó que “los avances del programa son muy positivos y esto se debe al trabajo coordinado de todos los actores involucrados”.
Por su parte, Leandro Montané consideró importante tener en cuenta que esta plaga se dispersa a través de los movimientos de uva, elementos de labranza, poda, cosecha, transporte y acarreo. En ese sentido “resulta fundamental para la evitar su dispersión la limpieza de todos los materiales”, subrayó. Destacó además,que todo movimiento de uva desde la finca hasta la bodega, acopio o empaque, debe transitar cubierto con carpa o malla de trama al 80%.
A través del Programa se entregará hasta el 5 de octubre, agroquímicos sin cargo a productores de hasta 25 hectáreas de cultivo de vid que se encuentren en el Área bajo cuarentena. Dichos productos serán aplicados cuando se emita el alerta correspondiente al primer vuelo de la polilla de la vid.
La entrega de agroquímicos se realizará de lunes a viernes de 9 a 14, en el Centro operaciones de campo SENASA (Ex – Bioplanta ISCAMEN Km8) y en la delegación de ISCAMEN Este, ubicada en el Departamento de San Martín
Es importante recordar que el próximo jueves 4 de octubre se brindará una capacitación gratuita para los productores que se encuentren el área bajo cuarentena sobre la aplicación de productos, en este caso, el destinado para el control del primer vuelo de la Polilla de la Vid.
La capacitación se realizará en la EEA INTA Junín, a partir de las 18. Asimismo, está prevista la visita de dos especialistas españoles, Luis Miguel Torres Vila en el mes de noviembre y Luis Alfonso Espadas en diciembre, quienes abordarán aspectos relacionados con el monitoreo y el control de la plaga.
Se presentó la primera planta de Malbec certificada en el mundo
Después de más de una década de investigación por parte de profesionales del INTA y Vivero Mercier, en agosto, se logró obtener este injerto sobre pie americano que garantiza status sanitario. Claudia Quini, presidenta de la OIV, aseguró que es un importante avance mundial para la variedad insignia de Mendoza.
Mendoza es la primera provincia sudamericana en contar con la primera planta certifica de Malbec clonal argentino injertada sobre pie americano, que le ofrece trazabilidad, innovación tecnológica y status sanitario en plantas de vid al productor de vino y bodeguero. Durante más de una década, se realizaron trabajos públicos y privados que permitieron este importante logro para la vitivinicultura argentina.
Así, Vivero Mercier Argentina, la Estación Experimental Mendoza del INTA y la Delegación Gran Cuyo del INASE (Instituto Nacional de Semillas) hicieron sus respectivos aportes para que el país cuente con una planta certificada de Malbec, posicionándolo al mismo nivel de las grandes zonas productoras del mundo.
En la Enoteca, se realizó la presentación de Malbec Mercier Etiqueta Azul, donde el ingeniero Cristóbal Sola explicó que para el plantador de viña esta innovación le da seguridad y garantía que está llevando una planta completamente sana: “Le estamos dando una certificación de sanidad, pero si el productor toma el otro valor agregado que es la trazabilidad, que es saber de dónde vienen y el origen, puede trasmitirle a los consumidores ese valor agregado. Qué ocurre, si la viña está sana o no como consumidor no me afecta mucho pero si me importa saber que ese Malbec vine de tal zona y fue seleccionado por tal o por cual persona. La trazabilidad si el productor la asume es un gran valor agregado para el consumidor”, explicó el profesional que trabaja en Mercier, quien detalló que en el año se hacen tres millones de injertos y que todas las bodegas mendocinas trabajan con ellos, “pero no con esta certificación porque las hemos logrado en agosto, pero si con la misma genética”.
Por su lado, Claudia Quini, presidenta de la Organización Internacional de la Viña y el Vino, celebró el impacto y el valor de este lanzamiento para la vitivinicultura argentina. “Esto es avanzar al ritmo que se está avanzando en otros países y superar algunos desarrollos de Sudamérica. Me llena de orgullo que sobre todo se haga sobre nuestra variedad insignia como el Malbec y que se le de este valor agregado que es la certificación que da garantía de sanidad en los viñedos. Yo tengo que felicitar a los profesionales que trabajaron en este proyecto de los clones que permite avanzar la región”, dijo Quini en el acto de presentación.
Así se realiza el trabajo de injertar el clon al pie americano:
Importancia económica
El trabajar con injertos de pie americano tiene una vital importancia y la historia se remonta a finales del 1800: la filoxera (un parásito de la vid), que es originaria del Este de los Estados Unidos, provocó una grave crisis vitícola en Europa a partir de 1863. Se necesitaron más de 30 años para superar la plaga. Pero se descubrió que los portainjertos de origen americano eran naturalmente resistentes a la filoxera. Desde que se utiliza este sistema el párasito se ha convertido en un problema menor y actualmente todos los viñedos del mundo excepto los chilenos, los canarios y los plantados en suelos arenosos son injertos de este tipo.
Ahora, Mendoza logra certificarlos y ser una de las primeras provincia sudamericana en hacerlo. Según detalló el ingeniero Sola, “durante la última década, tanto Vivero Mercier como el INTA trabajaron en la selección de clones de malbec, para la producción de vinos de alta gama. En 2003, se introdujeron los portainjertos del ENTAV, que es el organismo francés que ha seleccionado los portainjertos de vides americanas más exitosos del mundo entero. pero recién en 2006 se logró dar un paso fundamental al firmarse un convenio entre INASE y el INTA para poner en marcha el laboratorio de virología, que fue indispensable para avanzar en el programa de certificaciòn de vides”.
De esta manera, el INASE (como organismo de aplicación de la ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas), en conjunto con el Instituto Nacional de Vitivinicultura fueron los encargados de fiscalizar todas las etapas de producción y garantizar la trazabilidad y el máximo status sanitario que exige el proceso de certificación de plantas de vid. Finalmente, en de agosto se comienza a injertar las primeras plantas certificadas de clones de malbec, tanto los clones Mercier 515, 512, 501, 506, 713 y 715, como los clones INTA 9, 18, 12, 27 y 19.
martes, 2 de octubre de 2012
Exportaciones vitivinícolas: A pesar de la crisis internacional, el Malbec argentino es cada día más requerido en el exterior y ya se convirtió en un fenómeno mundial.
Por Verónica Gurisatti, sommelier.
La exportación de vinos resiste la crisis y este primer semestre del año 358 bodegas exportaron sus productos a los países del nuevo y viejo mundo. El bodeguero Nicolás Catena asegura que la crisis significa una oportunidad porque es un período en el que la gente se acostumbra a cambiar sus hábitos de consumo y en este sentido la industria nacional tiene una ventaja frente a sus competidores, porque ofrece productos de alta calidad a precios muy competitivos.
El explosivo surgimiento del Malbec es un fenómeno que no se parece a nada. Ya sinónimo de vino argentino, la buena performance en exportaciones y reconocimientos en concursos y revistas especializadas parece augurar un buen futuro y de a poco pero sin pausa 1913 marcas locales ganan terreno en el mundo. Aunque pocos se atreven a pronosticar la evolución de este año, todo indica que las bodegas locales, sobre todo las productoras de Malbec, están a salvo.
Como Argentina es el 5º productor de vinos del mundo (detrás de Francia, Italia, España y Estados Unidos) y el 10º exportador mundial, destina al mercado externo alrededor del 29.5% del volumen de su producción y según un informe de Caucasia Wine Thinking (empresa de información para la industria vitivinícola), la exportación de vino en botella creció un 15.3% en valor durante el primer semestre de 2012.
Es indudable que el Malbec está en su mejor momento: es la uva fina más cultivada en el país, produce nuestro tinto más emblemático y aunque es originario del sudeste francés, de la zona de Cahors (donde se la conoce con el nombre Côt o Auxerrois), y se extendió a California, Sudáfrica, Chile y Australia -entre otras regiones productoras-, los expertos internacionales coinciden en que el Malbec argentino es el mejor de todo el mundo.
“La aceptación internacional del Malbec la convirtió en una locomotora para el crecimiento de las exportaciones y puede abrir paso a otros tipos de uvas nacionales como la Torrontés (blanca que únicamente se produce en Argentina). El reto a corto plazo, es consolidar la posición de Argentina a nivel internacional y crecer en calidad”, asegura el bodeguero José Alberto Zuccardi.
Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), Argentina posee una superficie de 217.750 hectáreas cultivadas de viñedos y 952 bodegas. Este año se cosecharon hasta fines de mayo 2.238 millones de kilos de uvas y se elaboraron 1.137 millones de litros de vino yhasta julio se consumieron en el mercado interno 861.245 hectolitros de vino y se exportaron 344.151 hectolitros.
Los principales destinos de vino embotellado son 5: Estados Unidos lidera las compras, tanto en valores como en volumen, seguido de Canadá, Reino Unido, Brasil y los Países Bajos y representan el 67% de los ingresos totales. En cuanto a las variedades, el 50% de los vinos que se exportan es Malbec, seguido de Cabernet Sauvignon, tintos genéricos, Chardonnay, Torrontés, Syrah, Merlot, Sauvignon Blanc y demás variedades.
La exportación de vinos resiste la crisis y este primer semestre del año 358 bodegas exportaron sus productos a los países del nuevo y viejo mundo. El bodeguero Nicolás Catena asegura que la crisis significa una oportunidad porque es un período en el que la gente se acostumbra a cambiar sus hábitos de consumo y en este sentido la industria nacional tiene una ventaja frente a sus competidores, porque ofrece productos de alta calidad a precios muy competitivos.
El explosivo surgimiento del Malbec es un fenómeno que no se parece a nada. Ya sinónimo de vino argentino, la buena performance en exportaciones y reconocimientos en concursos y revistas especializadas parece augurar un buen futuro y de a poco pero sin pausa 1913 marcas locales ganan terreno en el mundo. Aunque pocos se atreven a pronosticar la evolución de este año, todo indica que las bodegas locales, sobre todo las productoras de Malbec, están a salvo.
Como Argentina es el 5º productor de vinos del mundo (detrás de Francia, Italia, España y Estados Unidos) y el 10º exportador mundial, destina al mercado externo alrededor del 29.5% del volumen de su producción y según un informe de Caucasia Wine Thinking (empresa de información para la industria vitivinícola), la exportación de vino en botella creció un 15.3% en valor durante el primer semestre de 2012.
Es indudable que el Malbec está en su mejor momento: es la uva fina más cultivada en el país, produce nuestro tinto más emblemático y aunque es originario del sudeste francés, de la zona de Cahors (donde se la conoce con el nombre Côt o Auxerrois), y se extendió a California, Sudáfrica, Chile y Australia -entre otras regiones productoras-, los expertos internacionales coinciden en que el Malbec argentino es el mejor de todo el mundo.
“La aceptación internacional del Malbec la convirtió en una locomotora para el crecimiento de las exportaciones y puede abrir paso a otros tipos de uvas nacionales como la Torrontés (blanca que únicamente se produce en Argentina). El reto a corto plazo, es consolidar la posición de Argentina a nivel internacional y crecer en calidad”, asegura el bodeguero José Alberto Zuccardi.
Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), Argentina posee una superficie de 217.750 hectáreas cultivadas de viñedos y 952 bodegas. Este año se cosecharon hasta fines de mayo 2.238 millones de kilos de uvas y se elaboraron 1.137 millones de litros de vino yhasta julio se consumieron en el mercado interno 861.245 hectolitros de vino y se exportaron 344.151 hectolitros.
Los principales destinos de vino embotellado son 5: Estados Unidos lidera las compras, tanto en valores como en volumen, seguido de Canadá, Reino Unido, Brasil y los Países Bajos y representan el 67% de los ingresos totales. En cuanto a las variedades, el 50% de los vinos que se exportan es Malbec, seguido de Cabernet Sauvignon, tintos genéricos, Chardonnay, Torrontés, Syrah, Merlot, Sauvignon Blanc y demás variedades.
¿Qué es la biodinámica?
Considerada la práctica más radical a la hora de pensar en vitivinicultura orgánica y natural, sus procesos generan constante interés entre los productores decididos a transitar el camino de los vinos naturales.
Por Alejandro Iglesias, sommelier.
Este mes y aprovechando que Bodega Krontiras con su con el Doña Silvina Malbec es parte de nuestra Selección Exclusiva, haremos un recorrido por el mundo de la biodinámica, con uno de los productores referentes del movimiento en Argentina.
Como filosofía la biodinámica fue presentada al mundo durante una serie de conferencias realizadas por el intelectual austríaco Rudolph Steiner en 1924 a raíz de su interés por transmitir sus estudios acerca de prácticas naturales de cultivo. Su principal interés era brindar herramientas alternativas a los campesinos por aquellos días preocupados por el estado de sus tierras y de sus cultivos.
Fue así que este austríaco sin darse cuenta fundó un movimiento que hoy, a más de 80 años de su muerte, se muestra como una de las soluciones ante la devastación del planeta en manos del hombre. Una filosofía que parte de la industria vínica ha adoptado en lo que se presenta como un movimiento en firme crecimiento a nivel mundial.
Vitivinicultura Bio
Se trata de la aplicación de un método ecológico de cultivo y elaboración en el cual sólo se implementan prácticas naturales no invasivas para la viña, ya que para los biodinámicos cada viñedo es un organismo viviente único. De este modo la biodinámica fomenta la búsqueda del equilibrio del hábitat por medio de un uso racional de los recursos naturales en pos de la autosustentabilidad del ecosistema. Una búsqueda que requiere ante todo fomentar las diferentes formas de vida en el hábitat y así su biodiversidad.
Es por esto que la biodinámica prohíbe la utilización de productos químicos (fertilizantes, pesticidas, etc.) al considerarlos altamente tóxicos, mientras promueven la utilización de un sistema ecológico de fertilización a la hora de nutrir, fortalecer y proteger los viñedos a partir de los recursos que el mismo hábitat genera.
Un sistema que busca una mejor calidad de cultivos a la vez que fortalece el ecosistema en lo que podemos definir como un camino hacia una especie de autoinmunidad.
Para hacer esto posible es que los biodinámicos trabajan minuciosamente en la producción de sus propios insumos, denominados preparados. Materia tanto de origen animal como vegetal que una vez procesada se convierte en purinas que luego serán aplicadas en la viña mediante la dinamización. Para quienes siguen las enseñanzas de Steiner, existe un recurso natural para cada necesidad que bien puede remplazar a cualquier producto de síntesis química.
Es por esto que en las fincas biodinámicas a diferencia del resto, se fomenta la diversidad de especies animales y de flora como también de otros cultivos que son las fuentes para la producción de dichos preparados.
Cuestión de energía
A partir de este momento es que la biodinámica se convierte en mucho más que un método de cultivo. Dado que el fin principal de esta filosofía es el de fortalecer el ecosistema mediante al estimulación de la vida de los organismos presentes en él a partir de la utilización de materia natural, lo importante es comprender cómo se aplican estos procedimientos.
Ningún proceso es aplicado al azar, los tiempos de trabajo e intervención del hombre en la viña se rigen por los ritmos y ciclos del cosmos así como también de sus flujos energéticos sobre los 4 elementos de la naturaleza: tierra, agua, aire y fuego. Todo ante un atento estudio y control de cómo la energía acciona sobre cada uno de ellos.
Es por eso que anualmente se confecciona un calendario biodinámico que marca los ritmos de trabajo y los divide en días de tierra, de fruto, de hojas a fin de proceder según las necesidades del momento.
En conclusión, se trata de un método que estudia de qué modo influyen la luna, el sol, los fenómenos astrológicos y los planetas en los ritmos biológicos y de crecimiento de las plantas.
El fin
Todas estas labores tan sofisticadas persiguen un único objetivo: desarrollar en el viñedo una especie de burbuja protectora que a medida que se aplican las diversas prácticas naturales cada día se hace más fuerte al punto de generar una identidad propia del hábitat con ritmos naturales propios. Un proceso que lleva muchos años de trabajo hasta alcanzar la condiciones naturales que permiten considerar a la finca como un agente vivo único y autosuficiente. Un proceso que implica una desintoxicación y transformación natural del viñedo.
Este mes y aprovechando que Bodega Krontiras con su con el Doña Silvina Malbec es parte de nuestra Selección Exclusiva, haremos un recorrido por el mundo de la biodinámica, con uno de los productores referentes del movimiento en Argentina.
Como filosofía la biodinámica fue presentada al mundo durante una serie de conferencias realizadas por el intelectual austríaco Rudolph Steiner en 1924 a raíz de su interés por transmitir sus estudios acerca de prácticas naturales de cultivo. Su principal interés era brindar herramientas alternativas a los campesinos por aquellos días preocupados por el estado de sus tierras y de sus cultivos.
Fue así que este austríaco sin darse cuenta fundó un movimiento que hoy, a más de 80 años de su muerte, se muestra como una de las soluciones ante la devastación del planeta en manos del hombre. Una filosofía que parte de la industria vínica ha adoptado en lo que se presenta como un movimiento en firme crecimiento a nivel mundial.
Vitivinicultura Bio
Se trata de la aplicación de un método ecológico de cultivo y elaboración en el cual sólo se implementan prácticas naturales no invasivas para la viña, ya que para los biodinámicos cada viñedo es un organismo viviente único. De este modo la biodinámica fomenta la búsqueda del equilibrio del hábitat por medio de un uso racional de los recursos naturales en pos de la autosustentabilidad del ecosistema. Una búsqueda que requiere ante todo fomentar las diferentes formas de vida en el hábitat y así su biodiversidad.
Es por esto que la biodinámica prohíbe la utilización de productos químicos (fertilizantes, pesticidas, etc.) al considerarlos altamente tóxicos, mientras promueven la utilización de un sistema ecológico de fertilización a la hora de nutrir, fortalecer y proteger los viñedos a partir de los recursos que el mismo hábitat genera.
Un sistema que busca una mejor calidad de cultivos a la vez que fortalece el ecosistema en lo que podemos definir como un camino hacia una especie de autoinmunidad.
Para hacer esto posible es que los biodinámicos trabajan minuciosamente en la producción de sus propios insumos, denominados preparados. Materia tanto de origen animal como vegetal que una vez procesada se convierte en purinas que luego serán aplicadas en la viña mediante la dinamización. Para quienes siguen las enseñanzas de Steiner, existe un recurso natural para cada necesidad que bien puede remplazar a cualquier producto de síntesis química.
Es por esto que en las fincas biodinámicas a diferencia del resto, se fomenta la diversidad de especies animales y de flora como también de otros cultivos que son las fuentes para la producción de dichos preparados.
Cuestión de energía
A partir de este momento es que la biodinámica se convierte en mucho más que un método de cultivo. Dado que el fin principal de esta filosofía es el de fortalecer el ecosistema mediante al estimulación de la vida de los organismos presentes en él a partir de la utilización de materia natural, lo importante es comprender cómo se aplican estos procedimientos.
Ningún proceso es aplicado al azar, los tiempos de trabajo e intervención del hombre en la viña se rigen por los ritmos y ciclos del cosmos así como también de sus flujos energéticos sobre los 4 elementos de la naturaleza: tierra, agua, aire y fuego. Todo ante un atento estudio y control de cómo la energía acciona sobre cada uno de ellos.
Es por eso que anualmente se confecciona un calendario biodinámico que marca los ritmos de trabajo y los divide en días de tierra, de fruto, de hojas a fin de proceder según las necesidades del momento.
En conclusión, se trata de un método que estudia de qué modo influyen la luna, el sol, los fenómenos astrológicos y los planetas en los ritmos biológicos y de crecimiento de las plantas.
El fin
Todas estas labores tan sofisticadas persiguen un único objetivo: desarrollar en el viñedo una especie de burbuja protectora que a medida que se aplican las diversas prácticas naturales cada día se hace más fuerte al punto de generar una identidad propia del hábitat con ritmos naturales propios. Un proceso que lleva muchos años de trabajo hasta alcanzar la condiciones naturales que permiten considerar a la finca como un agente vivo único y autosuficiente. Un proceso que implica una desintoxicación y transformación natural del viñedo.
El incremento del consumo doméstico de vino mejoró la situación del sector
El incremento del consumo doméstico de vino mejoró la situación del sector. El gerente de la Unión Vitivinícola Argentina explicó que hubo una recuperación notable del mercado. El incremento del consumo doméstico de vino mejoró la situación del sector. El gerente de la Unión Vitivinícola Argentina explicó que hubo una recuperación notable del mercado. De esta forma, Sergio Villanueva dijo que se logró un aumento del 3% del consumo interno en los productos vínicos. “Estamos advirtiendo una recuperación bastante interesante de los segmentos del tetra pack, que son 45% por lo menos y del consumo doméstico diría el 60%, una caída que ya se ha vuelto permanente en los segmentos de los finitos y el no reemplazo en la industria de los envases grandes, que eso no se reemplaza porque no hay ningún envase que lo reemplace”.
Fuente: Diario Jornada. / http://argentinewines.com/el-incremento-del-consumo-domestico-de-vino-mejoro-la-situacion-del-sector/
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